¿¿Qué soy?!

Soy el universo visible

 

Una cámara oscura; objetos o acciones; una programación temática; y un espectador.

 

Esta cámara oscura es un habitáculo dividido en dos salas de igual tamaño. Una de ellas (A) en completa oscuridad y la segunda (B) iluminada artificialmente con tubos fluorescentes, donde son ubicados los objetos o acciones.

El espectador entra a la habitación A y permanece en completa oscuridad hasta percibir la imagen proyectada proveniente del lado B de la cámara oscura. El tiempo de “adaptación” del ojo a la oscuridad de la sala es aproximadamente de 5 minutos.

Cada escena o representación es mínimamente modificada por el artista con cada nuevo espectador que ingresa al espacio A. Día a día se aborda una temática distinta, por lo que se brinda un impreso en el cual se detallan las partes en las que se componen las representaciones. Cada acto, su horario, titulo y breve reseña.

 

La presencia de la luz como medio, convierte la obra en una reflexión sobre el acto de ver y permite que el espectador se pregunte sobre las leyes de la representación, sobre los límites entre imagen y realidad y sobre su propio papel dentro del arte.

Desde el punto de vista óptico, el ojo presenta analogía con la cámara oscura. Las retinas son excitadas por los estímulos lumínicos  provenientes del medio ambiente, las imágenes ópticas que se forman en ella, son invertidas y mediante un proceso que tiene lugar en el cerebro, se reestablece el sentido del objeto percibido.